Lo que no te dicen de la Metamorfosis de Franz Kafka

Actualizado: ene 2


Cuando mi editora dijo que escribiera sobre la literatura moderna pensé, <<¡pan comido! escribiré de mi última obra. Yo soy muy moderna>>, luego Tori, quien estaba hecho bolita peluda a mi lado, se enderezó con un maullido.


—No manches humana —me dijo con esos característicos ojitos asesinos.


Entonces supe que la literatura moderna no iba por ahí. Así que después de exprimir el buscador —Acepta que solo viste la Wiskypedia. ¡Tú cállate Tori! —Ejemm— como les decía, después de mi exhaustiva investigación; supe la verdad. De como la literatura moderna comenzó mas o menos por allá del siglo no-me-acuerdo y que sus principales autores son figuras reconocidas hasta el momento; ahí tienen a Sor Juana, Shakespeare, Cervantes, etc.


Así que lo primero en que pensé fue en hablar de Sor Juana—Ay sí, porque ya saben, #MujerEmpoderada. ¿Puedes dejar de interrumpirme?, ¡bola peluda con atún! —¿Eskiusmiau? Argh, da igual. Entonces, como les decía, al final me encontré con Kafka, ¿les suena? —Obvio si Raniie, Franz Kafka, ¿Quién no va a saber que fue un escritor checo considerado uno de los autores más influyentes del siglo XX y que además es clave a la hora de entender la psicología de los personajes y el uso de un escenario entre lo real, lo fantástico y lo simbólico?


¿Qué no era alemán? —¡Por supuesto que no!, él desarrolló su carrera literaria en alemán, y eso ya es otra onda. Ah… ¿Y cómo dices que se llama? —…deja de fastidiarme y dame comida. No entiendo de qué quieres hablar si no sabes lo básico de su vida.


¡Oh! para allá voy, mi querido gatunamigo.


Entre las obras literarias más reconocidas de este autor, encontramos La metamorfosis, obra que siempre ha sido mi favorita —Apenas te vi ayer leyéndola. Es-esa fue la quinta vez. —Ajá…


Lo que me parece impactante fue como el autor sin excederse en la descripción física de lo que le pasa al personaje principal, tiende a dejarte en suspenso sin provocar horror y te sorprendes cuando sientes zozobra al enterarte de su modo de vida, y que luego el personaje, ¡siga como si nada! —Eso es porque Gregorio Samsa, el protagonista del que seguro ya olvidaste su nombre, es el claro ejemplo, a manera de alegoría, del enfrentamiento que el hombre tiene ante el mundo moderno que lo oprime y lo borra. Ya lo sé, y deja de clavar tus uñas en mi sillón, a mi también me da coraje y por eso me encanta esta obra —Dime que la terminaste de leer, porque no te quiero ver llorar por los rincones después. Ash, sí lo hice, en realidad hasta me pareció poético —¡Ah caray! explícanos.


Para eso tengo que ir por el principio. Imagina lo siguiente, pongamos de ejemplo a tu gatuna madre —Ah, ¡¿ya nos vamos a llevar así morra?! Niégame que tu madre no es gata, ¡guarda esas garritas! —Te la paso nomás por esta. A ver, síguenos cuentiando.


Como les decía, pongamos de ejemplo a… su santa madre o cualquier personaje que les duela ver sufrir. Quien día tras día, se ve en la necesidad de levantarse para cumplir con sus labores diarias. Para llevar comida a la mesa, o solo cumplir con el sistema social. Sí, también se vale el estudiante. Cuando este ser se ve involucrado, que digo involucrado, ¡se ve ahogado! en lo que la sociedad espera de su vida, comienza el desespero. La preocupación de tener que hacer cosas porque es su deber, de tener que mover las piernas para levantarse, de querer mover los brazos y darse cuenta que su ansiedad sólo es comparable con sus agitadas patas de escarabajo sin concierto y saber que —¡Espera!, ¿patas?, ¿estábamos hablando de alguien real o de Gregorio Samsa? Ese es el punto. Ya lo dijiste, Gregorio es el claro ejemplo de lo que le pasa a un ser oprimido ante la sociedad.


No es de extrañar que pongamos de ejemplo a una ama de casa, un estudiante o un padre de familia, o como en el caso de Gregorio, un hijo trabajador el cual tiene que mantener a su desalmada familia —¡Que ardan! ¡Sí, que ardan!... okay, okay, ya me calmo —Ya entendí para dónde vas con tu ejemplo. Y es verdad. Llagamos a un punto, donde en el mundo, saber tus deberes en la vida diaria no es lo mismo que el querer. La pregunta es, ¿qué tanto ha cambiado esa situación hasta nuestros tiempos? Te dejo de tarea la reflexión.


—Los humanos son raros y complicados. Creo que tendemos a hacer las cosas complicadas, pero dime cuando es algo realmente necesario y, ¿cuándo lo volvemos necesario?, ¿en qué momento nos dejamos embargar por el sistema? —Supongo que cuando crecen. Esa es la ventaja del reino animal. No pretendemos analizar y enmarañar nuestra cabeza a cada instante. No necesitamos todo lo que ustedes creen necesitar, por eso somos lo mejor. Entonces no necesitas esto —¡Hey! no tires mi peluche. Ya, está bien. Pero sabes que tengo gran parte de razón. Sí, entiendo tu punto.


La verdad es que este artículo, al igual que la obra, más que una crítica al sistema, es una crítica a los excesos del humano y como, durante el camino, termina atropellado por sus mismas decisiones —Yo siento que no es como que tengan muchas opciones. Tiene que trabajar para alimentarnos, eso es claro. ¿Y en serio no hay opción?, me parece que la hay, habrá quien te diga que no es así, pero lo peor no es eso, lo peor es que creas que así es. Que te dejes llevar por dictámenes establecidos por países, culturas y en consiguiente, familia. No culpo a nadie más allá de tu exterior.


Volvamos al ejemplo de Gregorio, pese a su estado, se ocupa de dar contentillo a su jefe y familia. Aquí tengo que ser sincera y es que, para mí, el hecho de que se viera transformado en un escarabajo, sólo me recordó a una persona anciana o enferma. Quien, al poco tiempo, se convierte en una carga. Pero, ¡vaya! que su vida no le quiso enseñar más y él tampoco se ocupó de ver otras posibilidades —Yo creo que, si no hubiera ayudado a su familia, se hubiera visto como un mal hijo ingrato. También lo creo, pero hay sus límites.


¿Qué razón hay en dar algo por alguien que lo único que hace es acabar contigo?, entonces más que ingrato, se convierte en su propio verdugo. Pensando que tal vez no es para siempre; que pronto acabará, que después logrará sus sueños cuando la sociedad, o en el caso de Gregorio, representada con su familia, logre lo que quieren obtener de él —Es lógico que un grupo de humanos quiera mantener una pirámide para prevalecer el orden, así debe ser la vida, incluso está la ley del más débil. No lo niego, aunque difiero un poco en tu opinión. Por encima de esa idea, creo que Kafka nos deja un gran mensaje con el final. Todo el tiempo Gregorio pudo luchar por sus gustos, sin embargo, decidió no hacerlo. Y es así como lo llevaron hasta donde sabemos.


Me parece que todos tenemos la opción de saber que hacer de nuestra vida. Luchar por lo que queremos, darnos cuenta que no hay un después y afrontar los malos presagios que conlleve nuestra libertad de vida. Aunque nos llamen estorbo, nos abandonen los que creímos que nos amaban o nos incrusten palabras hirientes en el corazón, como si fueran manzanas en nuestros caparazones los cuales figurábamos inquebrantable.


Esta mañana puedes seguir despertando como todos los días convertido en un escarabajo que se arrastra por la vida con temor de que su pequeña cabeza, o ideas, se vean lesionadas. O puedes despertar siendo aquel escarabajo que se ha dado cuenta de la manipulación que ha regido su entorno y usar su nueva armadura, o conocimiento, como el poder ante la lucha de lo que desea en su vida sin miedo a exteriorizar su sensibilidad humana ¡Amén hermana! Por mi parte, prefiero seguir siendo un gato. Gracias.


Le quitas todo el dramatismo y mensaje. Deja de hacerme bullying Tori —A trabajar esclava, miaujaja. Digo, ¡miau!

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