M. F. Masvil: Una filosofía que complementa la religión con la ciencia


Y no es por nada que Alas de ángel haya obtenido semejante reconocimiento.

Desde las primeras páginas, la bellísima prosa de Masvil casi obliga al lector a no despegarse del libro.

La historia nos transporta a un futuro apocalíptico —expresión jamás tan precisa— dominado por demonios y seres infernales, para presenciar un amor que desafía las reglas del destino.

Con esta premisa, se despliega una trama simple, pero bien aderezada con los toques justos de acción y emoción, dentro de este contexto bélico que se disputa la máxima creación de Dios…

Una vez que nos pusimos de acuerdo con el autor, nos habló sobre su filosofía de vida, el amor a los videojuegos y unos secretos de escritura...

Editorial Arrowy: Para comenzar, me gustaría que me hablara sobre el origen de Alas de ángel, su última obra. Entiendo que usted es católico, que le fascina la ciencia y lo paranormal. En efecto, estos aspectos son algunos de los que se tratan con mayor preponderancia en la obra.

Sin embargo, no es a ellos que me refiero cuando digo origen, si no al detonante que lo convenció a usted de escribir una historia que trate la religión desde un punto de vista tan fantástico —si se quiere—. ¿Podría definir usted qué lo impulsó a escribir Alas de ángel?


M. F. Masvil: Lo que me impulsó en concreto a escribir “Alas de ángel” fue mi experiencia actual como escritor, el haber escrito otras obras previas, y haberlas publicado, como mi saga de novelas “Recuérdame” o relatos como “La leyenda del lipizano” me dieron la confianza necesaria como para sentirme capaz de desarrollar una historia que, con mi madurez actual, respeta a mi religión en sus conceptos fundamentales agregándole elementos de mucha acción, tecnología futurista, aventura y romance.

También creo que en la sociedad actual la tecnología se encuentra más presente que nunca y eso hace que muchas personas tengan una visión distorsionada de la ciencia, creyéndola omnisciente, omnipotente, quitándole así su lugar a Dios. Escribir “Alas de ángel” es un desafío a todo eso; nunca creí que la ciencia y la religión fueran doctrinas opuestas sino más bien complementarias, en ambas el ser humano trata de entender, de comprender, de explicarse, la realidad que lo rodea, y en donde la ciencia no alcanza…, se encuentra la religión.

Quiero destacar que “Alas de ángel” es una obra de esas que uno tiene pendiente durante mucho tiempo, ya que el concepto básico presente en ella, esa fusión entre ciencia y religión la concebí en mi adolescencia, sin embargo la obra en sí la he desarrollado y escrito recién ahora, en mi adultez, se podría decir que ha estado conmigo durante una gran parte de mi vida.


EA: Un detalle que me llamó mucho la atención al principio, fue la mención de una cuarentena entre las catástrofes que anunciaban la llegada del Apocalipsis. ¿Cuál fue su intención al incluir un fenómeno tan actual en la novela?


M. F. M.: En realidad fue algo coincidente, el capítulo en cuestión es el segundo, “El final de los tiempos”, en donde hago una pormenorizada cronología apocalíptica apoyada en eventos pasados del siglo XX y presentes del XXI, este capítulo ya se encontraba escrito cuando esta situación pandémica eclosionó, y un evento así me pareció que encajaba muy bien dentro de la secuencia del Apocalipsis, apenas tuve que hacer unas pequeñas modificaciones en lo escrito para acomodar un evento similar.

Al escribir “Alas de ángel” me informé muy bien acerca del Apocalipsis bíblico, me documenté acerca de todo. Investigué interpretaciones sobre los jinetes del apocalipsis, eventos como el arrebatamiento y la gran tribulación, los 144.000 sellados, etc.

Las generaciones actuales nunca habían visto una plaga o enfermedad de alcance global y los eventos bíblicos relacionados con la quinta trompeta del Apocalipsis, que es en donde hago esta referencia en particular, bien podrían encuadrarse dentro de una situación así.

Me pareció que justamente ahora, que vemos una muestra real y plausible de un evento tal, que afecta nuestras vidas, quien leyera esa parte aceptaría mucho mejor la posibilidad de que algo como eso ocurriera, y que fuera aún peor que lo actual.


EA: Ahora me gustaría tratar los personajes. Creo que la mayoría de los autores ponemos, me incluyo, algo de nosotros en nuestros personajes. Me gustaría saber si, de alguna manera, usted se ve reflejado en Ryan, el protagonista.


M. F. M.: Sí, totalmente, Ryan tiene muchos, por no decir todos, elementos que son míos propios.

El hecho de como él se ha sentido siempre en soledad a pesar de estar en un mundo lleno de personas con quienes podría interactuar fácilmente, pero que finalmente no lo hace.

Su autosuficiencia e individualismo son características que percibo en mi manera de ser.

Luego, lo que siente al conocer a Helena, lo que pasa a representar ella para él casi de inmediato al percibirla como su ideal femenino, como se comporta en consecuencia, y hasta donde es capaz de llegar por protegerla, su lealtad y entrega.

Su apoyo hacia la libertad del individuo como persona y su manera de ver a la organización social de ese mundo apocalíptico en donde las estructuras estatales han caído, lo que piensa de los políticos y los gobiernos que conoce es lo mismo que pienso yo.

El gusto que tiene por el estilo de los años 80 y 90 es el mío, así como su afición por los vehículos y las armas.

Disfruto introducir aspectos reales de mí en mis obras, es algo que acostumbro hacer siempre, de hecho muchas frases de mis personajes son las que uso en mi vida real; incluso los temas musicales que aparecen en “Alas de ángel” se encuentran entre mis favoritos, por eso están presentes.


EA: También hay ocasiones en que se suelen usar personas a modo de inspiración a la hora de crear un nuevo personaje. ¿Podría ser Helena una de ellas? Me da esa impresión, pero temo equivocarme.


M. F. M.: Helena es más bien una idealización mía. Es difícil hablar de ella sin hacer un adelanto del personaje que pretendo que el lector descubra al leer la obra.

No me basé en nadie en concreto, ella tiene más bien elementos que admiro en las mujeres, más allá de su belleza física natural, ella es valiente, inteligente, culta, educada, reservada, es una amiga leal, tiene metas que desea alcanzar. No le abre su corazón a cualquiera, pero tampoco es inalcanzable.

Su dualidad entre su deber y su sentir, como ella se debate, como se ve obligada a elegir entre su destino y su amor, es algo que me fascina.

Realmente me dejaría sin aliento, como le ocurre a Ryan, el conocer a alguien como Helena.


EA: Tengo que decir que, personalmente, Gisella fue mi personaje favorito, pese a su poca participación.

Con esto quiero meterme en lo que respecta a la construcción de un buen personaje. Para usted, ¿qué hace que un personaje sea bueno o malo, en cuanto a construcción?


M. F. M.: Un personaje bien construido debe tener una serie de parámetros que sean claros para el lector, y cuanto más intensos sean esos aspectos mayor será su definición, esos elementos deben plasmarse en su manera de actuar en concreto, tiene que hacer cosas acorde a ellos.

La firmeza en sus convicciones, sean buenas o malas y la constancia en su manera de proceder es lo que le da fuerza. La única salvedad a esa regla es cuando un personaje actúa en contra a lo que se espera de él para lograr un golpe de efecto en la historia, esto, por supuesto, tiene que ocurrir en muy contadas ocasiones para que no se termine diluyendo y generando un personaje ambiguo.


EA: La ambientación de la obra en sí es exquisita y estoy al tanto de que usted conoce Europa, lugar donde se desarrolla la historia. De igual manera quiero preguntar, ¿ha visitado todos los lugares que se presentan en la novela?, ¿por qué los escogió?


M. F. M.: Me encanta viajar y en mis historias lo hago con mis personajes. Ellos vuelven a lugares que conozco y visitan otros que anhelo conocer.

En “Alas de ángel” hay un poco de ambos, Londres, es una de mis ciudades favoritas, conozco bien su enorme centro comercial y su gran sistema de subterráneos, de ahí su presencia en la obra.

París es otra ciudad que he disfrutado, la torre Eiffel y sus alrededores son lugares impresionantes.

Europa entera me fascina, siempre me remito a ella, lo cual ocurre también en mi saga de novelas “Recuérdame”.

El haber conocido presencialmente esos sitios me permite sentirme más como si estuviera allí, y eso se plasma en lo que escribo.

También he estado en algunas ciudades aledañas a las centrales, que tienen una magia propia muy diferente a las grandes metrópolis. Allí toma protagonismo otro aspecto de las ciudades europeas que es la naturaleza, es muy común el ver ríos y bosques cerca y hasta dentro de las propias ciudades lo cual les da un aspecto único, tengo hermosos recuerdos que atesoro de todo aquello.


EA: También quiero resaltar que las escenas de acción en su obra no faltan y, en particular, son casi siempre las más difíciles de escribir. ¿Qué opina usted? ¿Cómo hace para crear esos ambientes cargados de tensión? Lo mismo con el romance.


M. F. M.: Voy a contar un secreto, así que no se lo digas a nadie: me gusta escribir escuchando música.

La música tiene la capacidad de exacerbar las emociones, es un mecanismo natural que todos tenemos y del que me aprovecho. Las escenas de acción generalmente las imagino escuchando música adecuada, eso me permite realizar el boceto básico de las mismas con los puntos principales que tendrán lugar en ellas, luego construyo todo alrededor de eso, dando las pinceladas que ubican a los personajes y los acontecimientos en sus lugares y momentos adecuados.

Luego de terminada por primera vez la escena, vuelvo a repasarla desde el comienzo agregándole más y más detalles, y retocando de ser necesario, es ahí donde surgen las palabras que le dan más fuerza y dramatismo aún... y así sigo hasta quedar satisfecho.

A veces me emociono tanto que quedo agotado luego de escribirlas.

En medio de todo el proceso anterior me documento muy minuciosamente de todos los aspectos técnicos.

Para las partes de romance aplico el mismo principio con respecto a la música, solo que con temas acordes, más lentos y emotivos, esos temas que estremecen el corazón y que son para escuchar junto a la persona a la que se ama me ayudan a generar el ambiente.

La música, el arte (el arte bien entendido, el que es real, hermoso, complejo, hecho por virtuosos) y finalmente los sentimientos forman parte de lo mismo, en mi opinión los tres tocan el alma.


EA: Ahora, catalogar una historia es difícil y Alas de Ángel juega tanto con la ambigüedad de la fantasía y la ciencia ficción que, al menos yo, no puedo encajarla en uno de los dos bandos. ¿Cómo la considera usted?


M. F. M.: Siempre me cuesta encasillar mis creaciones en un género, “Alas de ángel” no es la excepción... y te agregaría más géneros aún que están presentes en ella: yo veo acción, aventura y romance, veo también religión y mitología.

La fantasía está muy claramente, sobre todo en las especies de demonios que aparecen, en donde me valgo de la mitología, griega y medieval principalmente, para darles fuerza, sus poderes especiales y una gran variedad.

La ciencia ficción presente yo no la veo como tal sino más bien como un adelanto de lo que nuestros avances tecnológicos nos ofrecen en la actualidad. Los elementos futuristas en la historia existen ya ahora, algunos en sus fases iniciales de desarrollo y otros ya en uso, aunque con poca difusión.

Si tuviera que elegir lo más relevante de “Alas de ángel” para catalogarla yo diría: acción y romance; son, de entre sus elementos, los aspectos que más me emocionan.


EA: Déjeme decirle que su obra está repleta de hermosas reflexiones que nos invita a cuestionarnos hasta sobre nosotros mismos. No quiero citar mi frase favorita para no spoilear a los lectores, ¿pero usted tiene alguna frase que pueda destacar entre las que más le hayan gustado?


M. F. M.: Si bien la historia versa sobre muchas temáticas, hasta la defensa de la ecología en la descripción de los eventos apocalípticos, el epicentro es la relación romántica entre sus protagonistas principales. Allí la cercanía entre el amor y la muerte es algo que está siempre presente de una manera subyacente entre ambos, esa necesidad romántica de estar cerca oculta el terrible destino de tener que separarse para siempre en algún momento, ellos se debaten entre lo terrenal y lo celestial, entre el amor y el destino, que es justamente el título del sexto capítulo.

Más que una frase lo que más me impacta y muy profundamente es el pacto que hacen entre Helena y Ryan, ese trato que es una condena para ella, me estremezco de solo pensarlo.





EA: Otra duda que me surge es sobre el futuro de la obra. No quiero decir mucho sobre el final pero, ¿se trata de una saga, acaso? De ser así, ¿tiene ya pensado títulos para esas futuras entregas?


M. F. M.: Sí, “Alas de ángel” es una saga y tiene su continuación, al haberla leído tú ya sabes cuantas son las puertas del apocalipsis, no hace falta que te diga más. Lo que te adelanto es que tengo ya escrito el boceto de cada una de las siguientes entregas y estoy muy ansioso por escribirlas.

Disfruto mucho mi posición de escritor que, según opino, es la de un lector privilegiado que puede decidir lo que pasa en la historia.

Cada libro que escribo es para mí una aventura que dura meses y que me entretiene durante todo ese tiempo.

Las escenas que tengo pensadas y los personajes que vendrán me emocionan y me impelen a plasmarlas.

Si Dios quiere, puedes esperar la continuación para el año que viene, pero no lo reveles... esto es otro secreto.


EA: Ya hablando de la escritura propiamente dicho, ¿qué tipo de autor se considera?, ¿cómo organiza el material de referencia y cómo investiga todo lo que quiere incluir en una historia?


M. F. M.: Creo que si tengo que definir dos aspectos míos son la originalidad y la minuciosa atención al detalle.

No me gusta escribir lo que ya han escrito otros, me aburre si es un tema muy trillado, y no puedo sentir ese deseo de hacer algo nuevo que no existe. El sentido de originalidad me da fuerza en la concreción de mis libros.

Un ejemplo claro es mi relato “La leyenda del Lipizano”. La lipizana es una raza de caballos que existe realmente y que tiene una particularidad muy pintoresca: los potrillos nacen de un color muy oscuro, prácticamente negro, y al crecer se vuelven blancos. Eso me pareció algo fascinante e investigué mucho para ver si había alguna leyenda al respecto... no encontré nada y fue por eso que la escribí.

Soy muy detallista, obsesivamente detallista diría yo, al grado de medir las distancias y calcular cuánto tiempo tarda un vehículo en viajar de un lugar a otro. Lo mismo aplico a transbordos en el caso de usar aviones y que existan cambios en los husos horarios. He escrito bocetos con una calculadora en la mano.

También considero las condiciones climáticas, la salida y puesta del sol de acuerdo a la latitud geográfica y hasta la fase lunar si hago referencia a ella en una fecha determinada, aunque esta sea años atrás, he bajado apps con calendarios lunares para situaciones así.

Por ejemplo, en “Alas de ángel” la pistola que lleva Ryan tiene equipada una mira con una luz láser de color verde, la elección de ese color no es casual ni estética, las miras de láser verde tienen una mayor versatilidad que las de haz rojo en distintas condiciones de iluminación, y por ello se tienden a utilizar militarmente con mayor amplitud en ciertos tipos de armas, como la pistola de Ryan.

Otro ejemplo, en la escena del rascacielos y las arpías, capítulo quinto, “Infierno en las alturas”; utilicé cálculos matemáticos reales de velocidad de caída libre de objetos para los números que menciono allí, así tanto las velocidades como los tiempos son verosímiles.

Todo ese nivel de detalle no solo contribuye a mi diversión personal sino que me ayuda mucho involucrarme en lo que escribo y me lleva a compenetrarme en la escena aún más, es casi como si la viviera.

Mi principal fuente de investigación es siempre internet, y creo que es la de todo escritor actual. La organización de mi material de referencia es un auténtico caos, investigo muchos datos que me llevan a muchos otros más, y me cuesta organizarlo todo, esa información al final termina en una carpeta, propia de cada obra, llena de imágenes y textos descargados junto a otros escritos por mí.


EA: Quiero ver si esta pregunta se relaciona con el material de referencia. En la obra vemos que el protagonista maneja con mucha soltura las armas de fuego. ¿Conocía de armas antes de escribir la novela o investigó de cero para ella?


M. F. M.: Ambas cosas. Los desarrollos tecnológicos militares me atraen tanto en vehículos como en armas y usualmente consumo ese tipo de material informativo por disfrute propio.

Como civil solo he tenido acceso real a armas de pequeño calibre o armas blancas que he probado ocasionalmente, siempre contra blancos inertes.

No obstante y para “Alas de ángel”, he investigado mucho al respecto y de manera específica, no soy militar y no he manejado armas de alto calibre ni drones bélicos, y eso me ha llevado a aprender detalles muy interesantes que he agregado en los párrafos específicos para darle mayor fuerza y realismo a las escenas de acción.


EA: ¿Tiene algún método en particular que utiliza para plantear una historia compleja?


M. F. M.: No realmente, solo llegan a mi mente de manera inesperada. Cuando lo hacen siento un entusiasmo especial que me lleva a elaborar las bases de la historia, luego es ese mismo entusiasmo lo que me facilita el poder agregar detalles y posibilita la aparición de aristas más complejas que terminan produciendo una historia ramificada donde aparecen nuevos personajes y escenas cada vez más intrincadas.

De hecho, hasta tengo relatos derivados de mis historias principales que planeo escribir al terminar las sagas.

Un detalle interesante, aunque no es de “Alas de ángel” sino de “Recuérdame”, es que el comienzo de esa novela en particular, de la cual solo tenía hasta ese momento un concepto muy básico y que ni había anotado, me llegó en un vívido sueño del cual partí para hacerla.


EA: Yo considero que todos los autores necesitamos un primer lector (lector beta) para que obtener otra mirada sobre el trabajo más allá de la nuestra. ¿Usted tiene algún lector de confianza, alguien que lea todo en borrador antes de publicarlo?


M. F. M.: Mi Papá, él es siempre el primero en leer lo que escribo, a veces hasta le doy la historia sin terminar a medida que la voy haciendo o le paso borradores que en algún punto dicen “leer hasta aquí”, porque me falta pulir lo que sigue lo suficiente.

Él, además, es doctor en medicina y suelo preguntarle detalles de las escenas en donde la trama toca su área específica.


EA: A mí me gusta definir a los escritores según sus autores predilectos; después de todo, de alguien nos inspiramos y aprendemos. ¿Qué le gusta leer? ¿Cuáles son sus autores favoritos?


M. F. M.: Sin lugar a duda las obras de Julio Verne están entre mis predilectas, toda esa visión que tuvo de aventuras tan originales y con personajes tan recordables lo colocan en la cima para mí, pero además de él hay muchos otros, la lista es larga, por mencionar un par más, destaco a H. G. Wells y Stephen King.


EA: Mechada al tema mencionado en la pregunta anterior, los escritores no son solo libros. ¿Qué otro tipo de material suele consumir como recreativo? Películas, series, música…

Yo adoro el animé y, no sé si es que por ver tanto lo percibo en todos lados, pero Alas de ángel tiene por momentos un estilo muy similar en cuanto a las escenas emotivas como las de acción. Sino conoce de animé, puede obviar esta pregunta, pero tenía la necesidad de hacerla.


M. F. M.: Dada la generación a la que pertenezco, de chico ya me fascinó el anime y los videojuegos; quien se adentra un poco en el tema se da cuenta de que, al igual que los libros y el cine, abarcan un muy amplio rango de edades.

Es tu mirada observadora y no tu imaginación la que percibió esos aspectos en “Alas de ángel”, las escenas de acción podrían estar fácilmente en un anime o un videojuego; de hecho, al imaginar las naves celestiales o las armaduras y armas de los ángeles lo primero que vino a mi mente fueron los videojuegos de la saga Final Fantasy.

La presencia de criaturas mitológicas y armas poderosas, así como avanzados vehículos entremezclados con castillos y ese estilo retrofuturista es lo que genera esa semblanza con algunos animes y ciertos videojuegos orientados a jóvenes y adultos.

Hablando de películas y series las que me gustan son las que tienen tramas elaboradas y personajes con lo que puedo empatizar.

En el terreno del anime, hace ya varios años tomé clases de dibujo para crear comics de estilo manga y colaboré con algunos trabajos míos en publicaciones independientes.


EA: Alas de ángel está dedicado a su padre. Presumo que es una persona muy importante en su vida. ¿Le gustaría hablar de él? De su influencia, de lo que significa para usted.


M. F. M.: Mi Papá es todo para mí, la persona más importante en mi vida. Mi amigo, quien me ha acompañado siempre.

Desde que tengo memoria me ha apoyado y alentado a seguir. Sé que en ocasiones tiendo a ser un poco pesimista buscándole el lado malo a las cosas, y ahí es cuando aparece él instándome a continuar y tener esperanzas, a veces hasta se enoja conmigo por mi desánimo y me ayuda a levantarme.

Fue al primero a quien le dije que quería adentrarme en la aventura de escribir un libro, y quise comenzar nada menos que con una novela... él no se sorprendió, al contrario, se enorgulleció.

Por eso es que le dedico todos los libros que escribo.


EA: Ya para terminar, ¿cómo hace para alternar su vida entre la escritura y a lo que se dedica actualmente?


M. F. M.: Tengo la suerte de poder trabajar por internet en el terreno de la programación y la creación de gráficos digitales, ahora se suma a lo anterior la escritura, con las posibilidades actuales que existen de autopublicarse y promocionarse.

El ser uno dueño de su tiempo es algo inapreciable y el poder portar el trabajo en una computadora, llevándolo a cualquier lado del mundo, es otro.

Hay muchas maneras de disfrutar la vida, y el escribir, para mí, es una de ellas.


EA: ¿Tiene un último consejo para los que recién comienzan?, ¿por qué prefirió usted autopublicarse?


M. F. M.: Mi primer concejo es que escriban para ellos, el autor tiene que amar su obra, eso va a hacer que sean sinceros en sus trabajos, sin usar condicionamientos de otros que los llevarían a escribir sobre cosas que están de moda o que actualmente son populares, y que finalmente terminarían conduciéndolos a realizar obras sin alma.

Creo que es por eso que me incliné por la autopublicación, de este modo me siento completamente libre de escribir lo que siento y como quiero, sin pensar en el éxito inmediato ni en fechas de entrega.

Nada ni nadie me condiciona, y si alguna editorial se interesa en mis trabajos los tendrá que tomar así como están, sin hipócritas elementos “políticamente correctos”, que tanto daño le hacen a la autenticidad y verosimilitud de algunos relatos de hoy día, ni tratando de seducir artificialmente a alguna franja de público en particular, lo cual siempre queda muy forzado y es desagradable.

El arte debe ser puro, auténtico y completamente libre... y escribir es un arte.


EA: Un placer intercambiar este momento con usted, y por favor #sigueescribiendo. Saludos.



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