Top 5 bloqueos extraños de escritor y como liberarlos

Actualizado: hace 7 días



El bendito terror de un escritor desde tiempos inmemoriales ha sido, y estoy segura que seguirá siendo, el bloqueo del escritor. Parece ser un monstruo que atormenta hasta el más audaz en algún momento de su carrera literaria y que lo termina orillando a dejar de lado su meta o peor aún, crea un letargo agonizante que no le permite continuar con otras ideas.


Si bien dentro del bloqueo del escritor tenemos la ya tan escuchada “hoja en blanco”, hay una serie de bloqueos que a todos nos puede pasar y que sin embargo no han sido bautizados, o por lo menos se teme nombrarlos, y en este artículo me encargaré de presentarlos para que le hagas frente como un buen héroe literario, sin miedo a nada y con la dicha de conocer las debilidades del villano para poder vencerle o bien, hacerlo tu mejor amigo. Sí, porque el bloqueo también puede ser tu mejor amigo.


Cabe destacar que no soy autoridad jurídica para hacer de estos nombres una ley universal, pero si me pasaron a mi que soy un granito de arena en el mar, tengo seguridad que a varios también les pasa o les podrá pasar. Claro que no quiero decir que deseo que te pasen.


#5. La amenaza de tu protagonista.

Tienes cimentado el camino que tomará tu personaje, sabes cuál es su destino. No hay de otra, puede ser que sea un fatídico final y eso no es problema para ti. El problema es que tu personaje se ha enterado y se niega a llegar a él, dando vueltas de un lado a otro en la trama.

Al principio finge seguir el camino dictado, pero conforme avanza la historia, no ves claro que llegue a su destino. Incluso te cuestionas si has enloquecido y tu tinta es un hechizo capaz de dar verdadera vida a tus personajes. Yo no soy nadie para decir que esto no es posible, pero entonces, ¿cuál es la solución?


Esquivalo con una trama estructurada.

Tal vez prefieras ser un escritor que descubre la historia en el transcurso de la escritura, digo, cada quien escribe como desee. Lo que te recomiendo es fraccionar la historia para tener una idea amplia de lo que pasará o hacia donde quieres llegar. Me explico. No basta saber cómo comenzará tu historia, ni que ocurrirá en el nudo y mucho menos cuál será su desenlace. Hace falta entender que ocurrirá para que, después del inicio, el equilibrio se rompa y de paso al nudo. Luego, ¿qué giro ocurrirá al finalizar el nudo? para que el desenlace se vuelva tan esperado. Y al término, ¿qué ocurrirá en el clímax para que el final sea de oro?

Para explicarme mejor, pondré de ejemplo mi fanfic que algunos de ustedes conocen y que está inspirado en esta editorial (nótese el intento descarado de la promoción, pero háganse de la vista gorda, te juro que tiene un porqué).


Pink Arrows fue creada sin idea de a dónde iría la trama, sin embargo, tenía clara la esencia que deseaba plasmar o como algunos le dicen, el argumento. Quería que fuera una historia donde se viera la voluntad de las personas y el apoyo incondicional que puede lograrse en una comunidad que, si bien no podrán tener muchas cosas en común entre sus integrantes, no es necesario para querer ayudar y apreciarlas (me puse sensible, lo siento).


La participación de cada personaje (mientras ustedes se iban ofreciendo para participar en el fic) fue dictado por ustedes, entonces ocurrió un giro al finalizar la introducción; la aparición de los zombiarrows.


Este es un claro ejemplo de la estructura que te quiero hacer ver. No es necesario saber con lujo de detalle lo que pasará, pero sí tener fuertes cimientos hacia donde quieres llegar para que tu personaje sea empujado por su propia voluntad sin darse cuenta de que su futuro puede no ser el que esperó, pero sí el mejor. O por lo menos, el mejor para ti (escuché tu risa maléfica).

Al principio suena un poco enredoso y rebuscado, pero no lo es, incluso te ayudará como magia.


Recuerda:

  1. Saber la trama.

  2. Tener claro el inicio o introducción.

  3. Dar un giro poderoso al término del inicio.

  4. Nudo (que puede contar con todos los giros que desees pero que por lo menos uno sea lo suficientemente fuerte para que orille a tu personaje a hacer lo que deseas).

  5. Desenlace que contendrá un clímax y que sin embargo el lector deseará saber cual es el verdadero final.

  6. Crear un final épico que ni el mismo personaje se dará cuenta que todo el tiempo lo manipulaste para llegar ahí. Él pensará que fueron sus propias decisiones, pero todo el tiempo le estuviste marcando el camino (¿Quién dijo que el escritor tiene alma?).


#4. Síndrome del Doctor Jekyll

Como podrás imaginarte, ese doctor eres tú. Sin darte cuenta te transformas delante de la pantalla y comienzas a encontrar peros, errores o inseguridades de algo que ni siquiera has escrito o que dudas en borrar. En pocas palabras, el Dr. Jekyll es tu lado crítico destructivo.


Entrena tu postura defensiva.

Recuerda que estamos en una batalla contra el mal. Así que tu enemigo indudable luchará cuerpo a cuerpo contigo. Aquí es cuando debes aprovechar a que baje su guardia y amordazarlo cuando te sientes a escribir. Déjalo en la mazmorra para que recapacite. ¡No lo mates! Cuando termines de crear sin ningún tapujo tu historia y que hayas terminado tu primer borrador, entonces libéralo e invítale un café, porque es cuando necesitarás de su sentido crítico para ser objetivo y sincero con los propios errores que te quieres negar a ver. Ya no importa lo que te critique, al final, ya tienes tu historia y no te impedirá avanzar como pudo hacerlo desde el principio.


#3. La moral del espía.

Un escritor es aquel ser mítico que se la vive envuelto dentro de sus mundos en lo más profundo de su cueva, aunque existen otros que buscan los mundos afuera también. Luego tenemos a la mezcla de ambos, en fin, que hay miles de posibilidades para que, al salir, se convierta en un espía que observa a todos a su alrededor y que toma un poco de aquí, un poco de allá, o a veces mucho de un solo lado para crear a sus personajes.


A mi parecer es algo fabuloso, es como si el chip de la vida ya viniera incluido. El problema es cuando usaste a tu jefe, hermana, prima, vecina, etc. y no quieres volverlos a ver de frente porque te da pena el saber que dentro de tu historia han hecho cosas pecaminosas o inmorales (ay ajá, como si esas cosas pasaran… ¿o sí?). Al escribir, te niegas a querer que pasen por x situación o que hagan diferentes cosas porque sientes que la persona en la cual te basaste en la vida real no haría eso o te da pena imaginarlos así… Oh sí, recuerden que hablamos de bloqueos extraños.


Recuerda la recompensa.

Escúpele a la moral. Por lo menos escúpele mientras escribes, tampoco hay que pasarse, ¿no?


Una manera de hacerlo es recordar que, aunque te basaste en alguien de la vida real, sigue siendo fantasía (sí, sí, por mucho que duela). Esto quiere decir que las circunstancias, obviamente, y el entorno en el que se desenvuelva tu personaje no serán las mismas que el de la vida real. Por lo tanto, nunca actuarán de la misma manera.


Es así como nacen los grandes personajes y se ganan el respeto del lector. Con sus errores humanos, pero con sus acciones únicas orilladas por el mundo que le creaste para que se desenvuelva a su estilo. Así que, aleja esa idea y experimenta con sus acciones, puede ser que incluso te sorprendan también a ti.


Tal vez te estás imaginando que esta teoría choca con el primer punto. No es así. Una cosa es que tengas el análisis de la personalidad, que es lo que trato de expresar en este punto, y otra que tu forjes, manipules o dictamines el entorno y los sucesos donde van a vivir tus personajes.


#2. La alucinación del guerrero.

Aquí vuelvo a hacer un análisis basado en otra novela que escribo, ¡espera! No saltes este punto, igual si no te parece útil, podría entretenerte un rato ya que es una anécdota. Hablo de mi novela Relatos eróticos y no tanto.


¿Te ha pasado que por momentos sospechas que tu novela tiene un trasfondo que la hace muy real? Yo creo que sí. Bueno, pues muchas veces esa percepción puede llevarte al punto del trastorno guiado por la sugestión.


Relatos eróticos y no tanto es una historia cuyo argumento queda claro con el título, solo que con ángeles, humanos y demonios. Demonios, ese es el detalle. No soy una persona que se considere temerosa, pero sí un tanto susceptible. Me gusta documentarme de lo que sea que vaya a escribir y de ahí enlazarlo con mi historia. Entonces comencé a investigar sobre diferentes demonios. A veces lo hacía a altas horas de la madrugada, pero no me daba miedo en absoluto.


Una madrugada, después de escribir una escena que me mortificaba un poco, mi sueño era intranquilo. Estaba entre dormida y al mismo tiempo despierta (trastornos de la mente, yo que sé); el punto es que comencé a sentir como algo subía por mi cuerpo y se recargó en mi cara. Al momento no reaccioné, pues pensé seria mi gato que estaba molestándome, algo que no suele hacer mientras duermo, pero supuse era la única alternativa. Quise moverme un poco y ese bulto pesado en mi cara se movió brusco. Cuando lo aventé con mi mano, sentí un ardor en mi cara. Miré a mi alrededor y no había nada, tan solo a mi gato que estaba hasta el otro extremo de la habitación totalmente temeroso viendo debajo de mi cama.


Seguí pensando que era él quien me había arañado, pero…okay, perdón, me estoy alargando mucho. El chiste de esta anécdota es que no pude escribir durante casi dos semanas porque cada vez que me veía al espejo y miraba los arañazos en mi mejilla, no podía dejar de sentir escalofríos combinado con una tristeza extraña. Para mi esa experiencia se convirtió en un bloqueo de escritor que no pude superar tan rápido como deseaba y hasta la fecha tengo dudas que haya sido mi gatito.


Saca la espada y húndela en el miedo.

Este punto podrá parecerte una tontería, lo es para mí ahora. Sin embargo, puede llegar a atormentar mucho al escritor. ¿Cómo logré superarla? Precisamente afrontando el temor y siguiendo hacia delante. La mayoría de los problemas se dan por no querer encarar nuestros propios miedos. Por eso es que este bloqueo está en el número dos. Cualquier bloqueo que surja solo tendrás una manera de superarlo y eso es, enfrentándolo sin importar los miedos que involucre el hacerlo. Es más, que esos temores, se conviertan en tu mejor inspiración a la hora de escribir.


#1. Pensar solo en el término de la batalla.

En este punto podríamos englobar todo lo anterior y hasta lo que no se ha nombrado. Te sientas a escribir, vas por el primer párrafo y ya te estas imaginando el final, incluso te imaginas publicando tu historia. ¡Ah! obvio antes de eso necesitas editarla. Revisar la ortografía, tipografía, el estilo, maquetarla y si no tienes dinero, aprender a maquetarla. ¿Ya hablamos de la portada? Ahí tienes otro punto importante, después recuerdas el registro de tu obra para protegerla de plagio y, ¡espera! se acabó el tiempo que tenías destinado para escribir tu novela. Lo desperdiciaste en estar pensando en el término de la batalla cuando aún ni siquiera la has empezado.


Lo importante es el camino.

No te distraigas en lo que quieres ya ver logrado, ocúpate en lo que estás haciendo. Difícil es no viajar al futuro incentivando un poco nuestra lucha presente. En realidad, así como en la vida, la meta no es del todo importante, lo importante es el camino. La meta solo es la recompensa.


Disfruta de cada paso en tu escritura, cura tus heridas y sigue adelante con la experiencia del error. Tarde o temprano estarás en esa cima, y te agradará voltear atrás para encontrarte con un camino pavimentado que te permitirá subir y pasear con gusto por el cuando bien se te antoje hacerlo.



Estos han sido mis 5 bloqueos más extraños del escritor. Como bien lo dije, hace falta identificar al enemigo para que sepas como vencerlo o en este caso, lo que te quiero vender es que ese monstruo puede ser tu mejor aliado si sabes cómo tratarlo.

Cuéntame, ¿Te sentiste identificado con algún punto?, ¿No? ¡Oye! Compártenos tus tips entonces.


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